·         Los grupos con mayor riesgo de padecer incontinencia fecal son los ancianos, los pacientes con cirugía anorrectal previa, enfermos mentales y mujeres con trauma obstétrico[1].

·         La neuromodulación sacra es un procedimiento innovador, mínimamente invasivo, que ha demostrado mejorar sustancialmente los síntomas de quienes padecen incontinencia fecal [2].

Ciudad de México, septiembre de 2021.- La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar las deposiciones de forma autónoma, pues las personas afectadas pueden tener una fuga espontánea de líquidos o un impulso incontrolable de ir al baño. Afecta a todos los grupos de edad, desde niños hasta adultos; si bien es más común en mujeres y ancianos, la incontinencia no es síntoma determinado únicamente por el envejecimiento.

De acuerdo con datos del Hospital General de México, aún no se conoce la incidencia exacta en la población general de nuestro país; sin embargo, existen referencias en geografías más desarrolladas que estiman que la incontinencia fecal es de 4.2 por cada 1,000 hombres y 1.7 por cada 1,000 mujeres en el rango de edad de 15 a 65 años. Comparativamente, la población mayor a los 65 años presenta un 10.9 por cada 1,000 hombres y 13.3 por cada 1,000 mujeres[3].

La Unidad de Coloproctología del Departamento de Gastroenterología del Hospital General de México concentra actualmente el 2% de las consultas especializadas en incontinencia fecal registradas en el país, en ellas se destaca que el grupo de sujetos de mayor riesgo que padecen esta patología incluye ancianos, pacientes previamente sometidos a cirugía anorrectal, pacientes internados en hospitales psiquiátricos, pacientes con enfermedades neurológicas y mujeres con trauma obstétrico.[4]

El Dr. Mario Alberto López Ramírez, cirujano gastrointestinal, mencionó que este síntoma puede llegar a ser devastador por sus consecuencias sociales, psicológicas, de calidad de vida y económicas. “El diagnóstico de su origen y evaluación clínica son necesarios y fundamentales para saber orientar en el estudio y manejo de la enfermedad de forma adecuada”, agregó.

Existen diversas formas de tratamientos médicos y procedimientos quirúrgicos para tratar la incontinencia fecal. Uno de ellos es el neuromodulador sacro que controla la función del esfínter. “Específicamente, los estudios realizados para evaluar su eficacia mostraron que el 89% de los pacientes experimentaron una reducción significativa en la aparición de incontinencia fecal. En estos estudios, incluso 7 años después de la implantación del neuroestimulador, los resultados se mantuvieron estables”,[5] detalló el doctor en coloproctología, Marco Antonio Carreño Lomelí.

Existen 3 perfiles de incontinencia que pueden englobar las variantes más frecuentes:

1.      Incontinencia de urgencia: sucede cuando adultos sanos pueden llegar a experimentar diarreas severas de forma crónica o recurrente.

2.      Incontinencia fecal pasiva: las personas que la padecen no se dan cuenta de que necesitan ir al sanitario y sufren fugas.

3.      Estreñimiento: los pacientes sienten el estímulo de evacuar, sin lograrlo con éxito.

En el caso de padecer alguna de estas variables de incontinencia fecal, se recomienda acudir con un especialista en afecciones del sistema digestivo, como un coloproctólogo o proctólogo.

Antes de acudir a la consulta médica, se puede preparar una lista con los siguientes datos:

1.      Síntomas que se han detectado, además del malestar generado por la incontinencia.

2.      Información personal relevante, tal como: cambios de estilo de vida, historial médico (si es que se cuenta con el expediente), nuevas afecciones diagnosticadas o posibles referencias hereditarias.

3.      Mencionar todos los medicamentos, suplementos o vitaminas que se ingieran de forma regular.

Debido a que la incontinencia fecal se puede deber a diversas condiciones, el médico podría ordenar pruebas para evaluar posibles problemas. “Estas pruebas evalúan el colon, el recto, los músculos anales, y los músculos del piso pélvico. El tratamiento dependerá de la causa subyacente de su condición y podría incluir modificaciones en la dieta, medicamentos, terapia física o cirugía con tecnología de última generación”, concluyeron los expertos.


[1] https://www.medigraphic.com/pdfs/h-gral/hg-2006/hg061g.pdf   

[2] https://www.medigraphic.com/pdfs/h-gral/hg-2006/hg061g.pdf   

[3] https://www.medigraphic.com/pdfs/h-gral/hg-2006/hg061g.pdf   

[4] http://revistaenfermeria.imss.gob.mx/sites/default/files/place_file/03place_sx-incontinencia.pdf

[5] stacks.cdc.gov/view/cdc/23565

  www.com/dcrjournal/Abstract/2011/09000/Long_term_Efficacy_and_Safety_of_Sacral_Nerve.3.aspx

  http://www.mayoclinic.org/medical-professionals/clinical-updates/digestive-diseases/should-sacral-nerve-stimulation-be-a-first-line-therapy-for-fecal-incontinence

  www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4020133