Racionalización animal ¿Qué es y cómo funciona?

Los humanos conocemos los motivos y objetivos en nuestras acciones, pero… ¿Los animales?

Nos inculcan la idea de que la racionalización animal no existe, además de que los animales son seres inferiores —así como nos habitúan a utilizarlos— por ende justificamos lo que hacemos en contra de ellos. Es aquí cuando aparece la racionalización. Nuestra conciencia moral en particular necesita que haya una razón que justifique el daño que infligimos a otros. Causar daño a otros porque sí, repugna a nuestro sentido moral, ¿La razón? Una investigación liderada por el doctor Jared Piazza, del departamento de psicología de la universidad de Lancaster, señaló que los consumidores de carne que asumen racionalizaciones para su conducta se sienten menos culpables respecto del daño que infligen a los animales. La investigación encontró que la racionalización de sus hábitos se basa principalmente en cuatro argumentos que en inglés comienzan con la letra ene: “natural, normal, necessary and nice” [natural, normal, necesario y delicioso] abreviados como 4N.

Estos argumentos son bien conocidos en este blog y se resumen así:

* Natural: los humanos son omnívoros.

* Necesario: comer carne es necesario para obtener nutrientes.

* Normal: hemos crecido comiendo animales y la mayoría hace lo mismo.

* Placentero: comer carne es delicioso.

Piazza define que las objeciones éticas contra el consumo de carne son las que motivan la aparición de estas justificaciones, como un intento de evitar el sentimiento de culpa y por supuesto la condena moral que supone infligir daño a los animales sin una razón que lo justifique. También apunta a que la adhesión a las 4N viene asociada a un desprecio a la capacidad mental de los animales y una mayor tolerancia a la desigualdad social en la propia sociedad humana.

Otros estudios parecidos sobre psicología social coinciden y mostraron que las personas que consumen carne tienden a menospreciar la sintiencia específicamente en aquellos animales que utilizan de comida; llegando a negar incluso que sufren. 

Es un hecho que la mente usa mecanismos para evitar el conflicto moral con nuestros hábitos. Por ello, para algunos es mejor pensar que los animales no sienten o no sufren porque así la persona goza de una tranquilidad invaluable para sí mismo al llevar a cabo una conducta asesina. 

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