Veganismo blanco: ¿A qué se refiere el término?

Es un hecho, el veganismo surge como resistencia política que busca alcanzar la liberación animal.

Hay quienes consideran que el veganismo es una corriente empleada desde una posición privilegiada que sólo apela a la salud del individuo, aunque es una realidad cada quien puede tomar el veganismo como guste y de una manera u otra benefician tanto a sus cuerpos como al planeta. Punto para el veganismo. 

De inicio podríamos optar por entender que el veganismo existe de distintas formas, es decir, hay un universo de maneras de ser vegano. Pondremos el veganismo blanco como ejemplo, para aprender de qué se trata.

Esta manera de ser vegano no se preocupa generalmente de la problemática profunda del veganismo: las múltiples formas de la explotación animal a manos de nuestra especie, sino que ubica el problema en la forma de alimentación del individuo, única y exclusivamente, entonce convierte la filosofía en una cuestión de consumo, lo que para muchos resulta ventajoso e involucra al mismo sistema capitalista que explota al animal y al que el vegano riguroso desea quitar del camino. 

Por supuesto, las empresas han reformulado la resistencia del movimiento vegano-antiespecista, lo que la convirtió en un negocio bastante lucrativo, a través de la producción y circulación de comestibles veganos y sustitutos de carne aptos para veganos que son, generalmente, excesivamente caros, en especial para quienes ganan el salario mínimo o menos y que se refiere a la población mayoritaria de nuestro país. Por lo anterior la idea de que el veganismo es inalcanzable y costoso para la mayoría de la gente.

Por desgracia, el que las personas con un ingreso considerable lo normalicen, logró que el precio aumentara aún más agregando a dichos alimentos saludables, un ‘impuesto’ a la comida etiquetada como ‘libre de crueldad’, por lo que debes pagar $10, $15, o hasta $20 pesos extra para sustituir la leche de vacas por una opción vegetal en tu café en cualquier establecimiento que ofrezca alimentos del tipo.

A lo planteado agreguemos los productos importados que son realmente caros debido a los aranceles y por supuesto la tranquilidad moral de quienes realmente ven al veganismo como una vía para detener la crueldad animal, se ve afectada directamente en el bolsillo y la realidad es que figurativamente, se están quedando fuera, ya que los precios de dichos productos están mermando su vida entera. 

Realidad: por encima de la explotación animal

hoy por hoy, en su mayoría podríamos decir con seguridad, que sí que es un privilegio de clase ser vegano, ya que luego de ser un movimiento ético y político, que intentó crear formas alternativas de coexistir con las demás especies animales y con nuestra propia especie.

Los veganos ortodoxos, por llamarlos de alguna manera, lograron con sus esfuerzos y quenque para muchos fueron radicales, evitaron la sujeción, la dominación y la explotación, en la medida de lo posible.

La realidad es que las mentes a las que se les facilita analizar, comprenden que existen múltiples prácticas del veganismo y características contextuales diversas que causan que no existan veganismos iguales, aunque existen es cierto que en dichos  contextos pueden no prestarse al veganismo. Un ejemplo de ello es exigirle a los esquimales una dieta basada en plantas, esto es descabellado e imposible pasando por lo absolutamente absurdo.

Por ello es necesario comprender y respetar que no todas las personas del mundo deberían optar por una dieta vegana sin tomar en cuenta su contexto en general, ya que simplemente sería imposible e inconsciente pensar en radicalizar el veganismo como imperativo universal.

Por otro lado, situar el veganismo en un movimiento occidental urbano en el que la mayoría de la gente tiene alternativas a los productos de origen animal, aunque se proponga ante todo la abolición de la explotación de estos seres, en nuestro contexto actual, incluso siendo veganos y por desgracia, no se puede evitar participar en la muerte de otros.

Si bien es cierto que para muchos, las dietas basadas en plantas dañan menos a sus cuerpos, que aquellas que incluyen productos animales, las muertes en otros de forma indirecta, los contextos son inevitables y tristemente los veganos no están terminando por completo con el daño a otros, aunque sí, sí hacen la diferencia.

Un ejemplo, caminar puede causar la muerte de una hormiga a la que se pisa sin querer, o la construcción de la casa que habitamos implicó que se destruyera el hábitat de algunos animales. Uno más, el súper alimento de moda es la quinoa, por la cual se deforestan áreas enormes para satisfacer la demanda de ésta. Seguro tienes más ejemplos en mente. 

De lleno al veganismo blanco y por qué le llaman así

Un hecho evidente es que el veganismo antiespecista como tal, se transformó en un estilo de vida de moda y por ello se le dio el término veganismo blanco, el cual llegó a las raíces políticas, éticas y culturales, invadido por una especie de clasismo que diluye la filosofía que le rige, por así decirlo. Todo en un contexto económico ventajoso, es decir, se convierte en lo que juró destruir. 

¿Nada qué hacer?

Muchos de los veganos veteranos se alegran de que el movimiento por el que lucharon se disemine en el mundo entero. Es cierto que varias acciones individuales en conjunto pueden tener cierto impacto y si esas acciones se combinan con otros cambios en nuestros hábitos de consumo puede haber un efecto significativo, como es el contagio social, aunque debemos preguntarnos algo importante… ¿en qué tipo de veganos se convertirán todas estas personas?

¿Vegano con dinero, carnívoro, sin él?

Al parecer, todos nos hemos dado cuenta que la balanza cambió. Hace unos treinta años las personas que comían carne, eran privilegiadas, ellas podían comprar un kilo de carne que salía del presupuesto de la mayoría de los bolsillos. Hoy la diferencia con esos días es abismal. Sano, igual a tremendamente caro. 

Nuestro país tiene gran variedad de alimentos que no son de origen animal y que son mucho más accesibles y nutritivos que los productos procesados que cuestan caros por su tratamiento, en ello hay puntos extra para México. El problema se sitúa en olvidar que el veganismo siempre tiene que ver con la preocupación por el resto de los animales. El veganismo blanco es real y no se puede cerrar los ojos ante ello. Este es un veganismo rodeado de privilegios que son inalcanzables para la mayoría y en este contexto es necesario remover la idea de que es un estilo de vida y recordar que no se trata de una  cuestión de identidad, sino de ética. Finalmente la magia se centra en saber preparar los alimentos y prescindir de los falsos veganos procesados. ¿Qué piensas al respecto?

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