Evolución: Ni fuerte ni débil, sobrevive el que tiene mejor “Estrategia”

La vieja escuela que nos inculcó aquello del más “fuerte se adapta y sobrevive” parece ser sistemáticamente incorrecto.

Por lo general, cada ser humano posee dentro de su compendio de conocimientos la creencia firme de que la competencia, lucha y triunfo corresponde siempre al más fuerte, temible y perspicaz. Sin embargo, en el devenir cotidiano pudiera ser que las dinámicas del existir se desenvuelvan de un modo instintivo diferente a lo que “lógicamente” creemos la mayoría en cuanto a evolución. Lo anterior mencionado obedece a la observación meticulosa y cooperativa presente dentro del reino animal, reacción que asombra a los científicos y biólogos por carecer de sentido ante bestias y seres que se cree viven por puro “instinto de supervivencia”.

Quizá lo que al ser humano le ha faltado discernir este ahí afuera, no invisible pero si muy sutil dentro de la sinergia que se da entre especies distintas a veces contrarias dentro de la cadena alimenticia.

El diseño de la naturaleza y el reino tanto animal como vegetal posee dentro de su logaritmo configurativo la perfección y simetría exacta de sincronicidad suficiente para que sus engranes de vida se acoplen perfecto dentro del reloj de la existencia de ésta tercera dimensión.

Pareciera una locura, una teoría poco lógica, sin embargo, hay quien opina que dentro del reino salvaje existe cierto rango de altruismo o entendimiento “estratégico” entre los habitantes de las selvas y demás variedad de zonas que componen al globo terráqueo. ¿Cómo es esto? ….muy sencillo, no todo dentro del lenguaje salvaje se refiere a competencia y depredación tajante; sino que existe un grado de “altruismo” y cooperación saciable con la que cada bestia se contenta al depredar lo suficiente y correspondiente a su día a día, siempre respetando como por leyes natas la lógica irracional de servir de alimento a unos cuantos en su momento adecuado. Por supuesto que existe la lucha por la supervivencia, sin embargo, no todo dentro de su entorno son combates. Como en el caso de los alces, sus tremendos e impactantes cuernos sirven de “detente” ante futuros enfrentamientos pues lo común y racional es pensar que por ello poseen esos imperativos accesorios naturales de defensa, más quizá la razón no sea esa, sino la de simple recordatorio y evidencia de superioridad lo que “advierte” a posibles contrincantes que la lucha ante un ponente en apariencia más fuerte sería el de perder la vida. A esto último han denominado los científicos como estrategia por elección natural, pues no siempre ser el malo o salvaje es la postura que conduce al éxito.

Así como el caso anterior, podemos encontrar un sinfín de ejemplos dentro del paraíso salvaje que nos den pauta a observación y análisis del comportamiento de la vida en sus distintas representaciones; desde el mimetismo, la adaptación al medio y las capacidades natas diversas, encontramos infinitud de especies cuya apariencia frágil y delicada pueden sorprender a más de un estudioso del tema, al demostrar mejor estrategia en el manejo de su acoplamiento y reacción respuesta al combate que en muchos casos nuestra lógica humana no comprende como racional.

De lo anterior ponemos como ejemplo dentro del escenario mundial, la actual pandemia y el proceso de recuperación que ciertos individuos de la tercera edad han tenido frente a jóvenes a los cuales se consideraban “fuertes y saludables” capaces de resistir las embestidas de la vida.

¿De qué depende esa inmunidad interna?

Quizá las respuestas aún tarden en llegarnos precisas, mientras los científicos unidos a los agentes de la salud traten de ponerse de acuerdo ante cuál es la mejor y más adecuada explicación ante la adaptabilidad y sobrevivencia de individuos a quienes de entrada se mira frágil y sensible, quizá esta teoría de “estrategia evolutiva”, sea el eslabón que explique de forma sistemática la importancia no de ser de mayor volumen, temperamento o vitalidad; sino de saber administrar las energías entre la resonancia negativa, positiva y saber en qué momento de la vida ponerte la careta de depredador o presa.

Lileth Gazelle

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