Mascarillas hechas en casa para cada tipo de piel

¿Cuál es la mascarilla para tu tipo de piel? Aquí te digo la ideal y cómo prepararla.

Lo que más tenemos ahora es tiempo y por qué no dedicarle un poco a nuestra salud en la piel, por ello tengo para ti algunas opciones de mascarillas totalmente orgánicas y que puedes preparar en casa con algunos ingredientes que tengas a la mano. 

Sólo necesitas diez minutos con un ungüento al cual se le llama mascarilla la cual se trata de una mezcla de ciertos ingredientes activos de consistencia más o menos espesa que se aplica en la piel de la cara y el cuello con el fin de limpiar, hidratar, nutrir, relajar o reafirmar la piel.

Beneficios 

  1. Hace a tu piel resistente: Las mascarillas forman sobre la piel una capa aislante que que ayuda con una congestión. El efecto es vasodilatante, aumenta la temperatura local e incrementa la hidratación de la capa córnea. Con ello, la epidermis se prepara para absorber de forma óptima los nutrientes que se le aportan.
  2. Limpian tu piel: al aumenta la sudoración, por ende la secreción sebácea se funde y es arrastrada, destapando así los orificios pilosebáceos. También desprende impurezas, las cuales son absorbidas por la propia mascarilla.
  3. Efecto revitalizador: La piel normal y sana es rosada, brillante, tersa y suave. Cuando está sin brillo, ajada, pálida o arrugada es porque experimenta algún tipo de desequilibrio y un envejecimiento prematuro a causa de los malos hábitos, la exposición a los contaminantes ambientales o el estrés.

    Si tu piel presenta alguno de estos síntomas detén ahora el deterioro y aumenta el crecimiento de células nuevas o la producción de elastina y colágeno con la ayuda y apoyo de las mascarillas. 

Cuáles mascarillas hay y para qué sirven 

  1. Hidratantes. Aportan agua a la piel dejándola suave y luminosa. Alisan y rellenan arrugas. Se pueden aplicar dos veces por semana en pieles secas y maduras o una vez por semana en pieles jóvenes y mixtas.
  2. Purificantes. Limpian en profundidad el exceso de grasa ya que las impurezas que apagan el tono de la piel e impiden la penetración de otros tratamientos. A este tipo de tratamiento se le llama también desincrustantes y su componente principal es la arcilla. Recomendables en pieles grasas y mixtas, con una frecuencia de una o dos veces a la semana. Ideales para cuando la piel tiene un aspecto áspero y apagado. A continuación se aplica un tónico ligeramente astringente y una crema facial adecuada para pieles grasas o mixtas.
  3. Relajantes. Relajan la piel y alisando las arrugas; ejercen un efecto tensor. Se aplican en los rostros cansados y es importante hacerlo en un momento de relajación. Sus principales activos son plantas relajantes como el azahar, la lavanda, la milenrama o el aceite de manzanilla.
  4. Reafirmantes. Rellenan la piel y dejan una invisible película tensora que estira y deja la piel más lisa. Contienen aceites vegetales de germen de trigo, rosa mosqueta, centella asiática o cola de caballo. Se recomienda su aplicación en pieles maduras a partir de los 40 años, una vez por semana.

Tipos de piel y mascarillas para cada caso

  1. Manzana. Es rica en mucílagos que actúan como suavizantes y humectantes. Además, aporta agua, vitamina C y potasio, mineral imprescindible en los procesos de regeneración cutánea.
  2. Azahar. La flor de azahar y su agua de destilación o su aceite esencial actúan como relajantes de los tejidos epiteliales, refrescando y suavizando la piel.
  3. Aguacate. Aporta un aceite rico en ácidos grasos esenciales monoinsaturados, vitaminas A, E y algunas del grupo B, que contribuyen a eliminar las arrugas y mantener la piel hidratada.
  4. Aceite de germen de trigo. Es la fuente más notable de vitamina E, antioxidante natural que previene el envejecimiento prematuro y regenera la piel.

Piel mixta o normal

  1. Zanahoria. Rica en carotenos, precursores de la vitamina A. Se indica especialmente en personas con problemas dermatológicos.
  2. Cítricos. El zumo de naranja o limón incorporado a cualquier mascarilla favorece la circulación sanguínea y el aporte de nutrientes a la epidermis.
  3. Aceite de almendras. Súper hidratante, nutritivo y protector. Contribuye a dar elasticidad a la piel. Apta para todo tipo de pieles excepto las de tendencia grasa.

Para piel grasa

  1. Ortiga. Preparadas en infusión convirtiéndolas en mascarilla actúan como astringente. Favorecen la eliminación de sustancias tóxicas de la piel.
  2. Bardana. En infusión, regula la secreción grasa de la piel y previene aparición de granos y espinillas.
  3. Hamamelis. Su agua ejerce un efecto astringente, cierra los poros y disminuye la secreción grasa. Así mismo favorece el riego sanguíneo y tonifica la piel.
  4. Tomillo. Como infusión, funciona como antibiótico natural y desinfectante. indicada para pieles grasas con tendencia a formar granos y espinillas infecciosos.
  5. Arcilla. Blanca o caolín absorbe las impurezas más incrustadas en los poros sebáceos y además ejerce un efecto astringente, por lo que disminuye la secreción grasa.

Para piel sensible 

  1. Manzanilla. En aceite o infusión, relajan y calman la piel. Disminuyen el enrojecimiento, la inflamación y el escozor.
  2. Malva. Por su contenido en mucílagos, hidrata a profundidad y evita que la piel pierda su contenido en agua. Además, de suavizar la piel.
  3. Avena. Indicada en casos de eccemas, dermatitis atópicas y urticaria. Incluso existen multicereales de muy buena calidad como la de marca Quaker en su versión low costs llamada, Oast.
  4. Caléndula. Su flor macerada en aceite, suaviza y mejora el enrojecimiento, la descamación, el picor y la sequedad de la piel.
  5. Aceite de jojoba. Por sus sustancias antioxidantes, se recomienda para pieles sensibles o maduras.

Receta: Mascarilla de manzanilla, avena y azahar

Para las pieles sensibles o secas:

  1. Previamente macera unas flores de manzanilla en un aceite vegetal de tu elección. El aceite de almendras es idóneo para ello.
  2. Mezcla 3 cucharadas de aceite de manzanilla con 3 de aceite de germen de trigo, medio vaso de agua de azahar y una cantidad suficiente de harina de avena para lograr la consistencia adecuada.
  3. Aplícala sobre la piel limpia.

¿Cómo aplicarlas?

De inicio deberás aplicar la mascarilla sobre el rostro limpio, con los poros abiertos. Realiza ligera exfoliación previa a la aplicación de la mascarilla, puedes echar mano de un poco de azúcar. De esta forma, la penetración de los activos resulta más fácil.

Extiende la mascarilla con un pincel o con los dedos. Forma una capa uniforme de 2 mm de espesor aproximadamente, que cubra la cara y el cuello. Evita siempre los ojos y los labios.

Una vez extendida, haz que repose. Puedes mientras hacer una ligera vaporización en tu rostro o bien entrar a la regadera y disfrutar de un baño corporal sin mojar la cara unos minutos previos a enjuagar la mascarilla.

Retira la mascarilla después de 30 o 40 minutos con una esponja húmeda o con agua templada y aplica por último un tónico para ayudar a cerrar los poros.

Por: Azenet Folch

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