Antioxidantes: Nada mejor que los frutos rojos para mantenerte joven

Una parte de cada persona desea mantenerse joven y no hay nada mejor que un puñado de frutos rojos para darte un shot de antioxidantes.

Los frutos rojos frescos son la mejor opción cuando de antioxidantes se trata. Sus pigmentos que les dan ese intenso color, protegen el sistema inmunitario y cardiovascular.

Entre los más buscados a los paladares están las cerezas, fresas silvestres, arándanos. Aunque no sólo sirven para platos dulces, sino también son excelentes al acompañar ensaladas y platillos salados. En jugo, los arándanos por ejemplo, sirven de maravilla para quienes padecen de retención de líquidos en el cuerpo, además al consumirlos, la piel se mantiene en mejor forma, ya que sus propiedades nos funcionan también como protector de rayos UVA. Aunado a ello nuestro sistema inmunitario se beneficia y son increíbles aliados a nuestro corazón.

Conozcamos a cada uno 

Moras

Sus ácidos orgánicos y pigmentos flavonoides que pasan del rojo al morado oscuro y brillante, contienen tres vitaminas antioxidantes esenciales como (A, C, E) y ácido fólico, además aportan hierro (1,6 mg/100g) y pequeñas dosis de  potasio y fósforo. Enteras son laxantes y en zumo, astringentes.

Puedes consumirlas en macedonia, batidos o yogures. Si tu paladar es más dulce, en mermeladas y helados vienen a bien de manera extraordinaria.

Arándano rojo

Se trata de una baya que en su sabor predomina el tinte ácido. Crece en climas fríos y también puedes encontrarla de manera industrializada, seca. El arándano goza de poseer polifenoles antioxidantes que refuerzan el sistema inmunitario y cardiovascular (protege sobre todo la pared de los vasos sanguíneos) y previene el envejecimiento celular.

Se usa para aliviar infecciones urinarias y úlceras de estómago, y su zumo protege contra la caries. Su sabor ácido se dulcifica al deshidratarlo.

Algunas maneras de consumirlo es en zumos, salsas, compotas, jaleas y licores. También se incorpora a panquecitos y pasteles, además de piezas de pan blanco para acompañar platos salados. 

Cereza

Sus propiedades depurativas favorecen la eliminación de líquidos. Su contenido en agua es del 80% y es rica en potasio con un 210 mg/100 g.

Sus antocianinas en un 25 mg/100 g y el ácido elágico, combaten los radicales libres. Su contenido en fructosa y levulosa, azúcares de bajo índice glucémico, las hace una de las mejores frutillas para el consumo de los diabéticos.

Su zumo contiene diez veces más melatonina que las cerezas enteras.

Frambuesa

El delicioso sabor acidulado es el rey de la repostería. Es tónica, aperitiva y constituye una buena fuente de flavonoides, especialmente vitaminas E (4,5 mg/100 g), C y pectina.

Por ser generosa en fibra y minerales como potasio, hierro, magnesio y calcio, es diurética y previene la gingivitis.

Se aconseja  consumirla fresca, lo mejor de este fruto es que se puede congelar sin dañar su constitución. 

Grosella roja

Alta en porcentaje de vitamina C (36 mg/100 g) Rica en betacarotenos, es la dominante en antioxidantes. Gracias a su vitamina C, esta baya aumenta las defensas y previene las infecciones.

La grosella negra posee cinco veces más vitamina C que la roja y sus semillas son ricas en ácido gamma linolénico, como la onagra o la borraja. Es altamente combinable con otras bayas y además es deliciosa en algunos postres o jugo.

Fresas silvestres

Esta es una fruta de verano y crece en bosques o claros. Son aromáticas, dulces y del gusto de muchos paladares. Remineralizantes y ricas en hierro y potasio. Aconsejable para quien padece de anemias y son excelentes para recuperar a cualquiera de las convalecencias.

Antiinfecciosas y antirreumáticas, su efecto depurativo ayuda a eliminar el ácido úrico. Cien gramos cubren las necesidades diarias de vitamina C.

En ensalada son deliciosas, con crema y algo de azúcar. Ideales para preparar helados, sorbetes, jaleas y mermeladas. 

Ciruela roja

La ciruela es rica en vitaminas C, E, B1 y potasio. Es un excelente laxante natural para todo aquel aparato digestivo difícil. Posee fibra y sorbitol. Las rojas y las negras son las más ricas en antocianinas.

Existen varias especies de ciruela como la ciruela japonesa (Prunus salicina), de pulpa rosada, le sigue la ciruela europea (Prunus domestica). 

Se comen frescas, como un tentempié ligero y sin pelar, porque muchos nutrientes están en su piel. Aunque también secas son deliciosas y en jugo es un gran alimento. 

Por: Azenet Folch 

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