Cómo cuidar la dieta de niños vegetarianos

Cada vez es más común que familias enteras sean veganas, incluso los niños se convierten en vegetarianos, que con la ayuda de un profesional, suelen tener un sano desarrollo. 

Como padres, cuando tenemos niños en casa, lo único que deseamos es que crezcan sanos y felices. Los niños vegetarianos son una tendencia que está creciendo cada vez más en la cultura alimenticia de muchos países, incluyendo el nuestro. En este sentido, es importante cuidar a la perfección con la ayuda de un profesional de la salud nutricional, la manera en la que mezclamos sus comidas para aportar los nutrientes necesarios que busquen el bienestar de los chicos y aquí te diremos cómo, ya que las dietas restrictivas exigen una mayor atención y cuidado.

Hoy día, existen muchos centros especializados en nutrición que se preocupan por la infancia y juventud, con el fin de que los padres conozcan los nutrientes que se han de complementar, en caso de optar por una dieta vegetariana para sus hijos.

Es una realidad que todos los excesos son malos y debido a que algunos de los que decidieron iniciar una dieta vegana o vegetariana no acudieron por ayuda a la hora de permitirse dar el salto de ser omnívoros a veganos o vegetarianos, las cosas no salieron bien y en consecuencia dichas personas enfermaron a falta de algunos nutrientes. Por desgracia muchos de esos casos fueron muy sonados y es por lo cual el cambio de alimentación de este tipo ganó tan mala reputación. 

Una dieta vegetariana mal planificada, es como cualquier otro tipo de alimentación desequilibrada, las consecuencias negativas sobre la salud y el crecimiento, se verán reflejadas tarde o temprano, por lo que es importante que se acuda a consulta con su pediatra de confianza, antes de introducir a los niños a este régimen y filosofía que deja muchas cosas buenas en la vida de ellos, si como padres la sabemos equilibrarla y suplementarla de manera correcta.

Es bien sabido que las dietas vegetarianas son ricas en fibra, magnesio, hierro férrico, ácido fólico, vitaminas C y E, ácidos grasos poliinsaturados n-6, carotenoides, flavonoides y otros fitoquímicos y antioxidantes, aunque también jamás debemos cerrar los ojos a la realidad de que son tremendamente bajas en grasa total, ácidos grasos polliinsaturados n-3, colesterol, yodo, zinc, hierro ferroso y vitaminas B12 y D.

Antes de llevar a nuestros pequeños a vivir una vida vegana que se considera una dieta restrictiva en cuanto alimentación se refiere, debemos reconocer que las deficiencias son mayores que las que incluyen cualquier producto de origen animal

De acuerdo al artículo publicado en Anales de Pediatría, los niños vegetarianos tienden a consumir más frutas y verduras, menos dulces, aperitivos salados y grasas saturadas, que por supuesto es bueno, pero también existe riesgo de consumir en exceso algunos alimentos con baja densidad nutricional.

“Existe una escasez de datos sobre el impacto a medio y a largo plazo de eliminar los productos de origen animal en la dieta de los niños, en especial en la de los más pequeños. Sin embargo, en los últimos años se han publicado herramientas (tablas de intercambios de alimentos, recomendaciones de suplementación) que facilitan el cumplimiento de una dieta vegetariana disminuyendo el riesgo de deficiencias.” dice el medio en su blog. 

De acuerdo al artículo de Anales de Pediatría y los estudios previos, la dieta de un niño vegetariano deberá llevar en ella componentes suficientes de una variedad amplia de alimentos de origen vegetal y con ello, se alcanzan los requerimientos de energía al incluir las necesidades de proteínas de los mismos. 

Es una realidad que en general, la calidad proteica de los alimentos vegetales es inferior a la de los productos de origen animal (en especial la leche y el huevo), es aconsejable asegurar que se consuman diariamente alimentos ricos en proteínas (legumbres, frutos secos y semillas) y que se combinen las fuentes de proteínas, para en este sentido mantener un equilibrio. Alimentos como la soja y sus derivados (tofu, tempeh y análogos de carne), así como los pseudocereales como la quinoa y el amaranto, pueden contribuir a garantizar un adecuado balance de aminoácidos.

El hierro y el zinc, también son muy importantes y de acuerdo al artículo, algunos productos vegetales tienen un contenido elevado, al tratarse de hierro en su forma no-hemo, cuya absorción es más difícil, su biodisponibilidad es menor.

Al hablar de la vitamina C y en el caso de la alimentación infantil se requiere que esta vitamina esté presente  en cada comida para favorecer la absorción del hierro. Aunado a ello, la sal yodada, los vegetales de origen marino y algunos alimentos a base de cereales constituyen la mejor fuente de yodo de las personas veganas. 

Un punto que jamás debes dejar de lado, es que los lácteos y la yema de huevo son fundamentales en su dieta, estos son de vital importancia para los niños, ya que son fuentes importantes de yodo.

Un alimento muy de moda entre las dietas restrictivas, son las algas (wakame, kombu, alaria y nori, entre otras), lo que mucha gente no conoce de ellas es que así como son fuente importante de yodo entre otros nutrientes, también lo son de arsénico, así que deben usarse con precaución en lactantes y niños pequeños. 

El arsénico, es un elemento químico semimetálico sólido, que forma compuestos venenosos; se usa principalmente en la fabricación de vidrio para eliminar el color verde causado por las impurezas y en la fabricación de gases venenosos.

Otro de los elementos nutricionales carentes y casi nulos en las dietas veganas más que en las vegetarianas, aunque en menor impacto esta última por el consumo de lácteos y huevo, es la vitamina b12, la cual es imprescindible en la dieta de un niño. 

En la revista Vegan Life, hacemos mucho hincapié en que la falta de vitamina B12 en esta filosofía de vida y es que este importante complemento a nuestra alimentación, no se encuentra en los alimentos de origen vegetal. Así mismo te hemos informado repetidas veces que los alimentos fermentados o las semillas marinas no pueden considerarse una fuente de vitamina B12 fiable, ya que sí, en efecto la contienen, pero no es absorbible por el cuerpo humano. 

En este sentido, debes tomar en cuenta que es imprescindible el suplemento de vitamina B12 oral para todas las personas vegetarianas y veganas, incluyendo niños y adultos. Además de ovolactovegetarianos o en personas que consuman habitualmente alimentos fortificados. Con una dosis semanal de refuerzo los niveles en el cuerpo se mantendrán  óptimos de esta vitamina, aunque sin duda, es imperante que acudas con un especialista que te indique qué cantidad es la que requieren los pequeñitos del hogar o tú en todo caso, de acuerdo a tu peso y edad.

¿Qué hay con los lactantes y las demás vitaminas?

Es recomendable introducir las legumbres a partir de los 6 meses en todos los niños, sean vegetarianos o no y eso cualquier madre lo sabe. A partir de los 6 meses, se puede ofrecer también yogur de soja sin azúcar de manera ocasional, para desayunar o merendar, con o sin fruta, si tu pequeñito seguirá una vida vegetariana. 

Las variedades enriquecidas con calcio son lo mejor, sin olvidarte de la vitamina A (boniato, brécol, zanahoria, calabaza) y sin dejar de lado el gluten, el cual debe introducirse a la misma edad que en los lactantes sin dieta especial.

Los  cereales integrales, como el pan, el arroz, la pasta, el cuscús, el mijo, la polenta de maíz y la quinoa, serán los mejores aliados de tus hijos y ocasionalmente, están bien que convides bebidas vegetales enriquecidas con calcio para preparar algún plato, aunque jamás deberás ofrecerlas bebida principal ya que de acuerdo a los especialistas, esta es una mala práctica por el alto contenido de azúcar, principalmente en las frutales. 

A partir del año de edad

Hasta esta edad, debes evitar las espinacas, las acelgas, la borraja, la remolacha, la rúcula y otras hojas verdes con alto contenido en nitratos. Así mismo la miel y los siropes, por el peligro de contaminación con esporas de botulismo. Es muy importante que recuerdes que  las algas y su alto contenido en yodo, además del arsénico, son fatales para esta edad. Además no olvides los alimentos con efecto laxante, los cuales deberán estar fuera de su dieta por un tiempo, como las semillas de lino y las de chía.

A partir de los dos años

A esta edad la alimentación ya podrá ser igual que la del resto de la familia, siempre teniendo un control junto a su especialista y recordando llevar a la mesa alimentos frescos frente a productos procesados o zumos de frutas con azúcares añadidos.

Por último, no olvides dar un vistazo a las recomendaciones del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) del cual te dejamos la liga para que consultes de primera mano de especialistas los alimentos que son óptimos en una dieta restrictiva de un menor, esta información podría evitarte consecuencias en el futuro.

Por: Azenet Folch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s