Datos de peso para hacer que la gente haga conciencia de cambiar a una dieta vegana 

¿No te escuchan? Cambiar a una vida vegana no es fácil y menos cuando es impuesto, así que aprende cómo disuadir a las personas a hacerlo fácilmente. 

“¿Tener una vida vegana? ¡Jamás!” Muchas personas se asustan cuando un vegano les explica su forma de vida y propone cambiarla por una filosofía vegana. 

Hace unos cuantos meses, apenas en  octubre del año pasado, la revista Annals of Internal Medicine publicó una nueva guía clínica sobre el consumo de carne roja y procesada.

Desde hace algunos años los científicos se pelean entre la necesidad humana de consumir carne, reducir su consumo o no hacerlo. La realidad es que hasta el momento no se han puesto de acuerdo si el ser humano necesita comer carne o no, aunque muchos de quienes se convierten en veganos simplemente lo hacen por motivos de ética hacia la conciencia del sufrimiento animal, la afirmación de que no existe una evidencia suficientemente fuerte para disminuir su uso es cierta y está claro que se podría continuar consumiendo dichos productos sin disminuir las cantidades que hasta ahora el grueso de la población consume. 

¿Por qué no consumir carne?

La recomendación adecuada de acuerdo a una guía es de 1-2 raciones a la semana o 70 gramos al día debido a su potencial efecto carcinogénico y su relación con la patología cardiovascular. Todo esto de acuerdo a las recomendaciones formuladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015 y otras agencias internacionales.

Por supuesto en ella hay equivocaciones concretas a simple vista, además de que más de uno conocemos a personas consumidoras de carne roja, carne procesada o patrones alimentarios ricos en este tipo de carnes con patología oncológica, enfermedad cardiovascular y estamos concientes a la perfección las consecuencias en la mortalidad todas las causas asociadas a la carne.

Lo cierto es que se observa una relación entre el uso de estos alimentos con el evento estudiado –lo que ha orientado las recomendaciones de las distintas sociedades científicas hasta ahora–, el problemas es que el grupo de estudio actual metodológico, dijo que el efecto observado es pequeño.

Fallo en el diseño de la guía

Un ensayo aleatorizado europeo llamado PREDIMED, evaluó el patrón de dieta mediterránea, en la cual se observó la reducción de la ingesta semanal de carne roja a dos raciones y demostró la reducción de casos graves de enfermedad cardiovascular, cáncer de mama, diabetes y fibrilación auricular.

Por último, los autores basan parte de la recomendación en una revisión sistemática de estudios en los que se evaluaban las preferencias y el valor de la salud respecto al cambio de la dieta habitual por parte de los pacientes, la cual concluyó que los individuos omnívoros son reacios al cambio de dieta a pesar del daño en la salud que puedan provocar. Este argumento es utilizado por los autores para considerar que es más adecuado mantener los patrones dietéticos habituales.

Está claro que la actitud más conveniente ante la renuencia de un cambio de vida más que de dieta, es crear un puente de comunicación constante entre los consumidores de carne y los veganos, apelando a los beneficios físicos exteriores más que a los que no se ven. 

Aunado a ello, los sistemas de salud deben plantearse nuevas estrategias de salud pública a la hora de convencer a la gente de lo inadecuado de algunas maneras de comer que permanecer en el inmovilismo.

Guías con un escenario más adecuado y realista de estrategias de prevención que calen en la opinión pública, aglutinaría el conocimiento existente, pero asumiendo que se requiere más investigación en la materia y ser sinceros en que no se sabe en realidad si la carne está matando a miles de personas en el mundo, aunque mientras tanto, lo recomendable es no consumirla.

La reducción de este tipo de alimentos te salvan la vida y a su vez, tú salvas más vidas

Otro de los puntos que los consumidores de carnes deben saber, es que los métodos de cocinado y su potencial carcinogénico, son una realidad que no debemos negar y no existen estudios al respecto que nos permitiría categorizar el efecto ajustando por potenciales factores de confusión.

El cambio viene de a poco en la sociedad

Los ensayos clínicos en los que se compruebe el efecto directo de estos alimentos es complicado debido a la posibilidad de realizar un daño deliberado en uno de los grupos. Su calidad debería estar orientado a la evaluación de patrones alimentarios en todos las preferencias de alimentación, en los que se encuentren bien categorizadas cada una de las dietas, así los resultados serán concretos y no sólo subjetivos. 

En definitiva hay que ser cautelosos en la manera de traducir el mensaje obtenido de la evidencia científica a la sociedad y ser lo más pacientes posibles para obtener el objetivo a la hora de acercarse a hablar con alguien de la posibilidad de mejorar su vida con una dieta vegana. 

Por: Azenet Folch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s