¿Sin dinero para los regalos de Navidad? Enseña a los niños el valor de la paciencia 

La paciencia en un valor que se debe enseñar a los niños pese que nuestro orgullo como tutores se parta en dos.

Si lees este artículo, seguramente estás pasando por un mal rato en la economía. No te sientas mal, no eres la única persona que tiene que salir adelante con mucho esfuerzo en este mes en el que el resto de la gente gasta cantidades absurdas en regalos para la familia que ni siquiera necesitan. Aunque aquí la idea de que los niños “deben” recibir un regalo sí o sí, merma el juicio de los estresados tutores que sólo quieren ser los mejores, pero a veces y sin saberlo, al no enseñar a los niños el valor de la paciencia, los dañamos para siempre.

La oportunidad de oro para enseñar la paciencia 

Educar con valores arraigados, no siempre es fácil, se interpone en ello muchos factores como el no querer tratar a nuestros pequeños con los errores que nosotros creemos nos tocaron a nosotros, pero la crianza con amor no es fácil y menos cuando tenemos que poner un alto o en este caso, aplazar los requerimientos de los chicos. 

Los niños, cuando son pequeños, tienen dificultades en entender el concepto de paciencia. Los reclamos son en rasgo de intolerancia por el que pasamos de pequeños “todos” y digo todos, porque aunque no nos acordemos y queramos dar el ejemplo de que fuimos los mejores hijos, también tuvimos nuestros resvalones y sí, nos ponían en nuestro lugar y los hijos de antes y los de ahora, bla,bla,bla, pero no nacimos sabiendo ser padres, ni hijos, así que recordemos eso de primera mano y que por ello es que debemos de hacernos de herramientas que nos ayuden en el camino. 

De entrada debemos recordar que los reclamos de exigencias no se deben cumplir de inmediato y si hay drama, repetirnos a nosotros mismos como adultos que la frustración es pasajera. Debemos entender que el lloriqueo no es eterno, sobre todo, que la paciencia se enseña mediante el ejemplo y algunos ejercicios sencillos, que les ayudarán a ambos a comprender este concepto y manejar sus expectativas. 

Debemos comprender que la paciencia va de la mano con otros valores como la solidaridad, tolerancia, generosidad.

Los niños son muy perceptivos con el lenguaje corporal, mantener la compostura como adultos poniendo el ejemplo ayudará a los niños a elegir qué está bien y qué no, en situaciones que resultan frustrantes, como ahora que no hay recursos económicos para comprar los regalos que visualizó, aunque también para los adultos es una buena lección. Cuando no se puede, no se puede. 

Los tutores también deben ser pacientes con los niños. A veces nos pondrán a prueba y allí es donde te debes armar de paciencia, por ejemplo para explicar por qué traerá Santa un regalo más pequeño o dulces o nada. Mantener la calma ante ante berrinches o rabietas y hablar razonadamente ayuda bastante. Los niños comprenden en sobremanera cuando nos mostramos vulnerables con nuestros sentimientos ante ellos. Entienden más de lo que crees. 

Cómo ayudar a ser paciente a un niño en distintas situaciones

Existen ejercicios sencillos, como no acudir al instante a resolver un problema (siempre que no sea grave o urgente). 

Pedir que nos espere, primero unos segundos, y después un minuto o dos, según vayamos avanzando en el ejercicio, ayuda a que el niño respete la situación y se respete al no perder la postura. 

No crear demasiadas expectativas manejando tiempos acordados para recibir lo requerido, ayuda bastante.

En caso de que el niño sea pequeño servirá anunciar actividades a realizar o acontecimientos con uno o dos días de antelación al principio, ya que tienen menor percepción del tiempo. Entre más sea la edad, más comprenderá que hay que esperar para recibir. 

No lo compares con los demás, él va a su ritmo y si en el colegio por ejemplo, otros niños se comportan “mejor” a tus ojos, recuerda que el pasto del vecino siempre es más verde, aunque el pasto de tu jardín le parece más verde a algunos otros y tú ni en cuenta. 

Siempre, repito, siempre, dialoga y razona. El niño es el pequeño, tú no, así que el ejemplo de la paciencia se rompe cuando tú la pierdes y comienzas a hacer una escena. 

Existen determinadas situaciones en las que debemos esperar y que son un gran ejemplo para practicar ambos la paciencia. Un ejemplo es la visita al médico, la fila de la caja en el supermercado, idas al banco, todas estas cuestiones te ayudarán a enfocar la energía del niño hacia otros puntos, así que procura llevar algunos juguetes o libros que te auxilien en la prueba y sobre todo, no hagas comentarios alusivos a cuánto se tarda la cajera, recuerda que trabajan en la paciencia y no es un buen ejemplo que pierdas los estribos. 

Cumplir nuestras promesas. Este punto es súper importante, ya que debemos tomar en cuenta de entrada que para los niños el tiempo es eterno y si prometemos atender al niño atender su pedimento en cinco minutos o realizar con él alguna actividad, debemos cumplir con nuestra palabra a toda costa. En caso de no ser posible, siempre explica las causas para que no se sientan olvidados, eso ayuda a sobrellevar la espera y estrecha la relación. 

En caso de aguardar a que algo suceda como una fecha o la visita de la abuela, pueden entretenerse ambos al realizar actividades o juegos que fomenten la paciencia, como los puzzles, acertijos, cocinar, iluminar, dibujar, leer y más.

Este punto es muy importante. A veces a los adultos nos encanta por ejemplo, conversar cuando nos encontramos con alguien en la calle. El problema es que los pequeños no saben de buenos modales y hay que mostrarles cómo hacerlo, en ocasiones las conversaciones se aplazan durante mucho tiempo y son realmente importantes para nosotros, pero para los pequeños este tiempo es una verdadera tortura. Lo que debemos enseñarles aquí es que no se debe interrumpir las conversaciones de los demás. Esto no pasó de moda, no es una cosa que se usaba antes, no es un convenio colectivo fuera de nuestros tiempos, no, sigue estando vigente y se trata de una norma de educación. Punto.

Atención aquí. Es importante que del mismo modo que pedimos los pequeños respeten nuestra conversación de adultos, cuando el niño hable, debemos escucharle con atención.

Como último consejo, recuerda marcar los plazos de tiempo a cumplir, con ejemplos concretos que el niño entienda, un ejemplo es si el niño pide leamos un cuento antes de dormir, la manera correcta de mostrarle un plazo concreto es mencionarle después de qué actividad se hará su petición, por ejemplo, luego de ponerse el pijama, luego de lavarse los dientes, luego de meterse a la cama.

Espero que estos consejos te ayuden con la carga del estrés y sepas que no estás solo, muchos padres pasan por lo mismo que tú ahora y sólo debes tener “paciencia”.

Por: Azenet Folch

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