Código Azteca “Tonantzin”: ¿Y si los historiadores no entendieron el mensaje?

Las culturas mesoamericanas miraban el mundo de forma abstracta, ritualista y mística; la destrucción de la riqueza en sus códices por parte de los españoles fue el socavón que los hundió en tinieblas.

*Lo que a continuación comparto corresponde a una simple teoría derivada de años de investigación y estudio.

12 de Octubre corresponde a la fecha en que se celebra la festividad tradicional mexicana en honor a la Virgen de Guadalupe (apocalíptica) relacionada a la religión católica; curiosamente dicha advocación de origen hispano corresponde en una variedad de similitudes con la antigua diosa azteca “Tonantzin”, quién se cuenta era venerada e identificada como la madre del gran dios guerrero Huitzilopochtli.

Dejando a un lado la historia tradicional que nos enseñaron en la escuela y abriendo paso al mundo abstracto y espiritual podemos ver bajo un lente o filtro que nos posicione en el primer cuestionamiento libre: ¿Y si los historiadores no han entendido el mensaje? Partamos del supuesto entendido en que los elementos adyacentes dentro de tal leyenda mítica azteca no sólo hablan de una historia tradicional, sino de un acontecimiento cíclico que a modo de visión profética describe más allá de un dios o una diosa, sino a una serie de circunstancias, elementos y fundamentos tanto cósmicos como del comportamiento humano que se suceden a diario y otros que habrán de desencadenarse a posteriori sin que los mismos doctos y estudiosos puedan comprender a toda luz el sentido de los mismos simbolismos presentes con consecuencias futuras.

La similitud entre Coatlicue y la Historia de María la Madre de Cristo para muchos doctos y adoctrinados en saberes institucionales puede parecer un disparate, sin embargo desde un punto de vista la historia de ambas Mujeres y Madres, poseen vínculos tan íntimos ligados al tema de Vida, Sacrificio, Guerra y Milagro. Es rescatable el hecho que las culturas mesoamericanas poseían un intrínseco modo de vida espiritual en el que cada elemento de la vida cotidiana se relacionaba a lo que ellos llamaban dioses por designar variables de carácter inexplicable a quienes debían de obedecer y rendir culto para no desfallecer. Lo elemental es que las antiguas culturas poseían un profundo conocimiento de las fuerzas entre el bien y el mal espiritual, más allá de las fuerzas de la naturaleza apegado al infra mundo y al cielo que se relaciona con el dios Sol (día); representante de paz y prosperidad quién renace bajo las alas del colibrí (Espíritu Santo), mismo que dentro de la cosmovisión azteca sirve de mensajero de la semilla mística que posterior engendraría a un Cristo y un Huitzilopochtli en ambas culturas separadas por tierra y años de distancia.

El Espíritu Santo encarnó al hijo de Dios hecho hombre bajo el texto de la Sagrada Escritura, al igual que lo hizo un colibrí en el vientre de Coatlicue. Sin afán de ofender ninguna creencia ni especialidad en historia, y ¿si el mensaje no ha sido descifrado tal cual como los antiguos aztecas lo visualizaron?

¿Si en lugar de diosas y dioses, lo que nos cuenta el simbolismo de las tradiciones es un mensaje global para las recientes generaciones, una profecía de nuestro destino y futura liberación que se complementa con la Sagradas Escrituras?

Quizá la siguiente teoría además de descabellada sea no aceptada….

Coatlicue describe perfectamente la naturaleza de la mujer, aquella dama dulce y tierna de belleza incalculable que es la flor en aroma de encanto para el varón, el perfil de doncella virgen e inocente que ama y procrea pero que al más sublime engaño de parte de su complemento masculino desata en furia convirtiendo el vergel de Gloria en el más tortuoso de los inframundos cuya fuerza de bruja al asecho es capaz de matar al objeto de su afecto convirtiéndole en además de asesina y wicca; en una amargada vid de la que en lugar de vino se desprende sangre de venganza. La imagen exacta del padecimiento y el arrepentimiento mezclado entre amor y odio, entre el dolor y la traición derivada de la infidelidad del hombre. Una radiografía perfecta antigua que se acopla ideal a los sucesos actuales en que la mujer vs la misma mujer se debate en un drama sin precedente en la lucha por defender su dignidad al mismo e incongruente tiempo que exige matar a sus hijos en su propio vientre (Mujeres Provida VS Feministas = Coatlicue VS Coyolxauhqui)

Dónde Huitzilopochtli el guerrero que los españoles católicos condenaron de demonio al no comprender ni trascender el simbolismo, representa al ser indefenso (la circunstancia histórica, el momento), la lucha por la vida de parte de las valientes Madres que la defienden, que a su vez se asemeja al tema de justicia y clamor de la misma sangre de un pueblo injustamente devastado bajo pretexto de ser evangelizado en espera del retorno de la verdad, de ese amanecer no sólo para la cultura azteca sino que al entronizarse la Guadalupana apocalíptica bajo la custodia de San Juan Diego, extiende el capítulo y da continuidad a la abstracción ya no sólo en tradición e historia sino cosmogonía existencial para la humanidad

El tema del aborto coincide con la advocación especifica de la Guadalupana que le habló por medio de sus símbolos a los indígenas comunicándoles que está en cinta de nuevo como reminiscencia de su antigua leyenda Tonantzin y que aboga por el nacimiento de una nueva raza que habrá de enfrentarse a una encarnizada lucha aún más devastadora que la anterior, sumándose así como complemento y no antagonista como la Iglesia católica intento desdeñar, el mensaje claro era para la cultura devastada no para los católicos españoles que no comprendían nada. El mensaje era quizá que la mujer enfrentaría un combate físico y espiritual cuya única arma y defensa no es la venganza ni el drama (Coatlicue) sino la transición de las emociones a las virtudes (La Guadalupana); arma cuyo resultados traerá paz al final de la guerra de los últimos tiempos descritos no sólo en los códices mayas, aztecas y en las Sagradas Escrituras, etc. sino en las conciencias a nivel universal.

Por cierto, dice la palabra de Dios en Mateo 10:34-36: “No crean que Yo vine a traer Paz sino espada (Guerra)”, coincidente al guerrero Huitzilopochtli quién es considerado el temible dios de la Guerra dentro de la cultura azteca, quién defendió la Vida de su Madre matando a sus hermanos cuya entraña malvada quería asesinarla primero, más allá de lo literal dicho tema alude al tema espiritual.

Así que ¡Quién tenga oídos y entendimiento que escuche….!

Lileth Gazelle

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