El principio Alquímico de la Serpiente, el elixir de la eterna juventud.

Bajo la visión prehispánica mesoamericana, la Serpiente porta en sí misma el veneno y la cura necesaria para trascender al infinito o felicidad eterna.

La mayoría de concepciones, creencias y doctrinas espirituales hacen uso exhaustivo de analogías o parábolas con que compartir a sus fieles adeptos los secretos más preciados de sus saberes o conocimiento espiritual, así mismo las razas antiguas como los mayas, aztecas, olmecas y demás entidades mesoamericanas dejaron vestigio y muestra de sus saberes profundos, de los cuales los expertos arqueólogos no terminan de ponerse de acuerdo si lo que creen que significa es la auténtica interpretación que nuestros antepasados le daban a sus extraños glifos.

Reciente son las investigaciones del catedrático e historiador Mario A. Popoca quién en su libro “El Código del Árbol de la Vida” expresa parte de sus investigaciones acerca de la creencia religiosa de las distintas entidades mesoamericanas a las cuales menciona en principio fueron monoteístas de fuerza interna completa que por desgracia y como es común en otras civilizaciones tuvieron un tiempo límite de derrota y desaparición de la mano de un acentuado politeísmo al que señala del causante principal de su caída o quiebre como pueblo sabio, llevándose consigo los secretos de su tecnología, conocimiento y visión totalitaria del mundo que heredamos.

El vínculo o común denominador entre las investigaciones del historiador Popoca se enfoca en la figura central de la simbología tanto del Árbol de la Vida y de la Serpiente, cual antagonista es visible también en los libros Sagrados de las religiones más empoderadas de la humanidad como lo son los Judíos, Católicos-Cristianos y el Islam.

Desde el punto de vista espiritual el temible reptil cual portador de conocimiento, veneno y cura posee dentro de su misterio la esencia nata para alcanzar las altas esferas del “Reino de los Cielos”, como reina del camuflaje, La Serpiente tan asociada a la enfermedad y la muerte posee un profundo significado también para la salud y la Vida no en vano es el icono representativo de los campos de la medicina científica mundial. Por tanto, se define que la simbología de la serpiente posee en sí misma el sentido de la enfermedad así como la cura.

Para entender mejor hay que visualizar la dualidad del reptil como un medio analógico que nos muestra de un modo abstracto el sentido que tienen el veneno y sus efectos al asemejarlos al tema de las emociones humanas, donde una misma persona lucha entre dos identidades opuestas entre sí (conflicto entre el bien y el mal). El veneno potente de ésta ataca la mente y el corazón, es decir los pensamientos y los sentimientos, manipulando la inspiración divina o la influencia de los “espíritus”; el veneno provoca que la víctima pierda la razón, distorsiona la visión por ende la realidad y lo que captan sus sentidos se encamina a una postura de incredulidad, insensibilidad culminando en enfermedad del alma que posterior se refleja en el ámbito fisiológico del hombre hasta conducirlo a la muerte tanto física como espiritual. Sin embargo, el remedio a ese estado alterado de consciencia y percepción se halla dentro de los mismos colmillos del escamado individuo, pues al entender que el veneno analógico daña la capacidad de sentir “felicidad” se comprende que la envidia, ira, lujuria, ambición, desenfreno y demás excesos del ímpetu humano son el principio alquímico que se debe trascender o acrisolar por medio del antídoto que otorga otra serpiente figurada en la persona de Cristo (Quetzalcóatl), quién siendo carne (serpiente) no comete pecado ni odio ni revancha por el adversario (raza de víboras) que le salpican de veneno (intereses mundanos e inclinaciones negativas); sino él mismo se convierte en el remedio para culminar en el único camino, verdad y vida que conduce a la Eterna Juevntud y que se logra a través del combate interno entre esas dos serpientes: cargando la cruz que significa los altibajos de la vida y aceptando con honor la lección que se aprende por medio del sufrimiento o veneno curativo que contrarresta los efectos de toda maldad logrando así recuperar la auténtica visibilidad y capacidad de trascendencia a la Vida Eterna.

Lileth Gazelle

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