Cambio Radical, en Netflix

En el documental se echa por los suelos la vieja tesis de que consumir carne es fundamental para el desarrollo del ser humano.

El dicho popular señala: “El verde es vida”. Muchos años pasaron, quizá centurias y centurias, para que actualmente el reto se haya producido: consumir vegetales es mucho más sano y benefactor para todo el cuerpo que consumir carne, aun cuando sea el más suculento, grueso y grasoso bistec.

Echar a la basura ese ancestral mito (“come carne para tu sano desarrollo”, solían ordenar las mamás y las abuelas) no ha sido fácil. Enfrentar la potentada industria de la carne (en sus variantes), asentada en cada país, no era una situación fácil o de persistir por algunas semanas.

Poco a poco fueron surgiendo personas que desafiaron las industrias de la carne y de los lácteos y recomendaban consumir productos naturales para limpiar y fortalecer todas las funciones del cuerpo humano. La gente común y corriente no creía en ese ofrecimiento de parte de los veganos o vegetarianos, ya que muy arraigada se encontraban ideas de siglos atrás -y que incluso recomendaban las instancias gubernamentales- de que consumir carnes rojas, blancas o productos del mar era fundamental para el óptimo desarrollo del niño, joven o de la persona misma.

Aún hoy en día es difícil que la gran masa de la población asimile la importancia de consumir -como dieta cotidiana- alimentos provenientes de la tierra misma, lo cual hará que el cuerpo enfrente en mejores condiciones cualquier enfermedad que se presente. Pero no sólo eso, sino también es para prevenir enfermedades, que no te sientas cansado o agotado en acciones o esfuerzos que antes eran parte de tu vida, además de que comer productos verdes te hará pensar mejor, desarrollar tus ideas en forma óptima.

Ver atletas o personajes de la vida pública que consumieron carne y más carne por años y de hartarse de ingerir las más apetitosas comidas a base de carnes y que hoy han rectificado su consumo, no es otra cosa que romper mitos ancestrales que han hecho mucho daño al ser humano.

De esto y mucho más trata el documental “The Game Chargers” (“Cambio Radical”), en el cual sus participantes -de fama pública, investigadores, entrenadores, deportistas, etcétera- dan a conocer sus experiencias. No vale mencionar a uno o dos de los famosos que participan en la cinta, porque no se trata de eso, sino del o los mensajes que proporcionan a la población en general.

El filme dura alrededor de 90 minutos y hay que verlo con mente abierta para que la conclusión también de esa manera, sin prejuicios, sin tendencias. Tiene como marco la historia de un deportista de alto rendimiento que al investigar qué es lo mejor para el cuerpo y su recuperación, concluye que lo más idóneo son los vegetales; empero no es así de simple, por eso hay que ver la cinta.

En el documental se echa por los suelos la vieja tesis de que consumir carne es fundamental para el desarrollo del ser humano, puesto que ella -era la recomendación- contiene las proteínas necesarias para lo que el ser humano requiere en su crecimiento. Las mejores proteínas -se subraya en la cinta- provienen de las plantas, de los productos verdes.

La película registró un rotundo éxito en su estreno en las más de mil salas; el boletaje se agotó. Lo puedes ver en Netflix… La última palabra, la tienes tú.

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