Sanidad Integral: el Santo Grial de la evolución espiritual.

“Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo lanzar una piedra a través del agua para crear muchas ondulaciones” –Madre Teresa de Calcuta.

¡Queremos paz!, ¡buscamos paz! Bajo este común denominador los ciudadanos del mundo debíamos conectarnos y vibrar al mismo son.

Tan de moda hoy en día las prácticas zen, holísticas y espirituales que incitan e invitan a “Ser mejor persona”, sin embargo; todo se empaña cuando las discusiones, competencias, crítica e información tóxica nos invade y orilla a dividirnos. Pues no es cosa de religiones ni iglesias, el “saber vivir” es un “estilo de vida” que debe fincarse principalmente en el respeto y tolerancia de creencias y credos.

Nacemos, crecemos y contemplamos durante un tiempo prolongado de nuestras vidas, este factor debía de verse reflejado en nuestros “frutos” que se traducen en el diario vivir más las cosas cada vez se pintan de tonos grises pues la personas de las grandes ciudades sufren colapsos, cáncer, enfermedades degenerativas y problemas nerviosos que solicitan con urgencia un tratamiento mágico que solucione todo un cúmulo de acciones pasadas mal gestionadas. Y en esto último es que surge la pregunta siguiente: ¿dónde se halla toda esa inversión en tiempo, dinero y esfuerzo que le damos al yoga, a la alimentación vegana, a nuestro pastor, sacerdote o gurú?

El presente no es un artículo de crítica, sino un bagaje de reflexión profunda que pretende calar lo más profundo del existir y pensar hasta llegar al inconsciente para que se haga consciente.

Se le denomina “Sanidad Integral” y nada tiene que ver con rivalidad de creencias, no es propio de budistas ni visionarios, profetas o líderes; en realidad su concepto es sencillo y práctico “la alquimia del existir congruente”, saber canalizar las emociones, tener templanza en la solución de conflictos y en general en mantener y llevar una vida “SANA” es el común denominador.

“Integridad” del Ser sin toxicidad ni medios tintes, vicios propios de ego y del mal empleo del carácter personal que conducen al espíritu y alma a mantener una energía estable y equilibrada libre de acides y tensiones que tanto daño causan y provocan enfermedades de todo tipo.

Es así que dentro de toda práctica externa que nos sienta bien es importante incluir un ligero y rápido cuestionamiento: ¿Mis acciones son congruentes a mis pretensiones espirituales?, ¿Logró día a día contagiar de buena energía?, ¿Es mi presencia factor de mediación o contienda?, ¿Qué onda con mis rencores, odios y venganzas?, ¿Reconozco mis puntos inflexibles de egoísmo y evación?

Tal como decía la Madre Teresa de Calcuta, no podemos cambiar el mundo entero pero si podemos cooperar con nuestro granito de arena para crecer, motivar, contagiar y expandir “Sanidad Integral”, aquel eslabón espiritual que se traduce en congruencia de amor, respeto y paz tan predicada por la mayoría de religiones, sectas, movimientos, creencias y doctrinas de “luz”.

Lileth Gazelle

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