Marcha de Taxistas en CDMX: Cuánto contaminan

Con un promedio de 9 marchas al día, la CDMX se volvió el lugar idóneo para el caos que todo el mundo quiere evitar. 

Los números no mienten y la forma más incongruente de contaminación podría traducirse a una marcha que provoca caos y pérdidas cuantiosas de dinero, sin dejar de mencionar lo más grave, las víctimas de vandalismo en todo sentido que trae consigo la frustración de quienes las realizan y los afectados. 

Con un promedio de 9 marchas al día, la Ciudad de México se ha vuelto un símbolo del caos en todo el mundo y si aunamos a esto la inseguridad que provocan, nos arroja como resultado la mezcla perfecta para el desastre, en todo sentido. 

Es bien sabido que CDMX es sede de los poderes de la federación y el corazón económico del país. Lo que atrae a miles de personas del interior de la república con problemas sin resolver a la capital que entre reclamos y paros de arterias principales que desquician el tránsito e incluso el paso de los transeúntes.

Por desgracia es una realidad que las marchas han sido señaladas como responsables indirectas del estado actual de la contaminación durante los meses de contingencia ambiental, junto a los transportistas, las fábricas, las gasolineras, los autos particulares y la misma corrupción.

Es un hecho que las marchas no contaminan per se, aunque sí entorpecen la circulación de los automóviles al bloquear las principales avenidas, incrementando entre 30 y 50% las emisiones contaminantes de los coches, de acuerdo a cifras estimadas, aunque creo fervientemente que esto es suficiente para poner un ojo alerta y manos a la obra en este que es un verdadero problema y a unos años del punto sin retorno en el tema de la contaminación mundial. 

Ante estas cifras, la Comisión Ambiental de la Megalópolis pidió al gobierno de la Ciudad de México regular o cancelar las protestas, atentando contra los derechos de libre expresión y de reunión de miles de personas, esto en 2016, ¿Qué se ha hecho al respecto…? ¡Nada!

Francisco Garfías, comparó los índices de contaminación con el número de marchas. Los resultados revelaron que en los días con más de diez marchas la contaminación disminuye, ¿Sorprendidos? Yo también. 

Esto se debe de acuerdo a la explicación que Garfías dio, a que cuando los capitalinos que se encuentran alerta ante el aviso de manifestaciones, simplemente, los automovilistas optan por usar transportes menos contaminantes, reduciendo así el parque vehicular y el tránsito. Sin embargo no hay suficiente evidencia para determinar si las marchas son causales de la baja contaminación o simplemente es una casualidad.

Hay entonces en este sentido dos argumentos opuestos acerca de los efectos de las marchas. Por un lado, las marchas reducen la velocidad de los autos en circulación, lo cual aumenta sus emisiones y provoca un deterioro en la calidad del aire. Por otro lado, las protestas reducen el parque vehicular, lo cual disminuye las emisiones totales, y por lo tanto la calidad del aire mejora. Ambos efectos podrían ocurrir al mismo tiempo y cuál de los dos domina al otro es una pregunta empírica.

Datos sugirieron que, en promedio, los niveles de contaminación disminuyen cuando hay manifestaciones. Este patrón es claro donde se muestra el número de protestas en toda la ciudad y el valor del índice IMECA, que mide la calidad del aire, en cada día laboral normal. La relación es negativa: Es decir que a más protestas están asociadas a menores valores del índice y menores niveles de contaminación.

Los resultados son claros, el problema parece ser que en las afueras de la gran urbe como es CDMX u orillas, hay zonas donde simplemente no se puede ir por allí a pie y ni pensar en bicicleta, como son Santa Fe o Ciudad Satélite, ya que son lugares donde las pendientes demeritan el uso de dispositivos mecánicos cero emisores de contaminantes y no nos engañemos, en su mayoría los automovilistas que circulan en estas vialidades, no cuentan con un ápice de conciencia por los transeúntes, ciclistas, usuarios de dispositivos eléctricos, patines, etc.

Aunado a esto, la capacidad de movilidad nos coloca en una postura negativa a quienes nos trasladarnos de casa a la oficina ya que es una verdadera travesía. Incluso hay quienes recorren decenas de kilómetros para llegar de un punto al otro y esto dificulta usar ciertos dispositivos. Un problemas más, es que ¡Seamos realistas!, habrá quien en su sano juicio no traslade a sus hijos en transporte público para ir por ejemplo a la escuela en una ciudad donde por desgracia las clases sociales son tremendamente marcadas por la marginación y en evidencia hay ganancia con las deficientes y descuidadas unidades de traslado de la ciudad y sus alrededores, sumando la inseguridad de zonas como Naucalpan, Centro, Tacubaya, Churubusco, Santa Isabel Tola, Ciudad Universitaria y Juárez, de acuerdo con la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) del Gobierno de la Ciudad de México.

Para cerrar, las preguntas están en el aire… ¿Cómo lo has percibido a vaga vista? ¿Hay menos contaminación con las marchas diarias? o ¿Sigues viendo la misma capa gris sobre la ciudad, aún hoy que paralizaron la Avenida de la Reforma en su totalidad? y por último, ¿Estarías dispuest@ a renunciar a la comodidad de usar tu auto (si lo tienes) en pro de la reducción de los contaminantes?

Nota basada en datos de Hipertextual y Nexos.

Por: Azenet Folch

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