¿Quién es el culpable de que los occidentales sobreprotejamos a nuestros hijos?


Sobreproteger a los hijos, invalida ciertas habilidades que a la larga les hacen falta, aunque hay un culpable en ello. 

Seguramente te has detenido en algún momento a pensar, ¿Por qué sobreprotegemos tanto a los infantes de la nueva era? Y es que sin dudarlo, estoy segura que has visto más de un video en la Red, en el que muestran a pequeños niños asiáticos, cocinando con aceite hirviendo, dando giros increíbles por el aire y cayendo de pie. O bien, a niños que tienen habilidades motrices extraordinarias y pintan tan fantástico, que nos parece increíble que tengan tan corta edad y decimos, “¡Son unos genios!” Pues déjame decirte que no, no lo son, son niños normales haciendo cosas totalmente ordinarias, aunque esta sensación es generalizada y te diré por qué.

Hace algunos días, conversé con unos amigos respecto a cómo veían otras culturas a los pequeños humanos  y es que si bien son seres a los que debemos cuidar desde casa y hasta la sociedad entera intervenir en ello porque “los niños son de todos”, en su mayoría, los occidentales los tratamos de “bobitos” y creanme que no lo son. 

Por supuesto el debate de las correcciones en las instituciones de enseñanza, inició con el pie derecho, todo en la defensa de quienes optaban por establecer reglas “en rojo o verde”, por llamarlas de alguna manera y este esquema sigue siendo lucha entre quienes enseñan con brazo laxo o rígido. 

Es verdad que una inteligencia emocional sana en la niñez, crea un adulto feliz, pero ésta debe aplicarse en casa y en el aula, aunque en su mayoría permea las facetas formativas que mencioné en un inicio, como son la educación en el hogar o durante las actividades extraescolares.

Es verdad que el replanteamiento pedagógico ha conseguido importantes avances en pro de los frágiles niños. Incluso yo fui uno de los infantes a quien alcanzó los remanentes del maltrato infantil en las aulas. Un halo sin cabello en mi cabeza, fueron testigo de ello y los padres reforzaban con el maltrato físico como herramienta la enseñanza, sin importar que los castigos provocaran problemas de desarrollo cognitivo. Aunque cambiar su pobre forma de pensar, tardó décadas y hasta hoy día, vemos aún en internet, memes que refuerzan el abuso físico a los pequeños con la famosa “chancla”, que si “así aprendimos”, que si es “el método para ser mejores adultos”, en fin, como siempre, los humanos somos extremistas y es que para sorpresa de todos, la sobre gratificación no siempre es la mejor opción para mantener el autoestima alta de un niño y ¡Vaya que estoy en contra de los malos tratos a los menores!

Las causas negativas de las tendencias de las estrategias de crianza, han tenido como resultado consecuencias inesperadas y en muchos sentidos, perniciosas.

Pero esta nueva forma de educación no nació sola y se debió a un hombre llamado John “Vasco” Vasconcellos, quien recibió una buena terapia y logró salir adelante de episodios que lo hacían sentir incompleto en cuanto a sus logros, ¿Qué lo orillaba a ello? De acuerdo a su terapeuta, “la baja autoestima”.

Luego de estar completamente convencido de que superó todos sus traumas, se dedicó a “evangelizar” a quienes pudo. Entró en política y acabó de congresista demócrata estatal en California. Luego de ello, en 1986, logró que el Gobernador de California George Deukmejian le permitiese llevar adelante un ambicioso proyecto y así la Universidad de California puso a varios de sus investigadores a estudiar posibles vínculos entre la baja autoestima y los conflictos sociales, analizando todos los estudios previos en materia, para lo que se creó el Grupo de Trabajo para Promover la Autoestima y la Responsabilidad Personal y Social, que más tarde lograría un cambio “positivo” en las escuelas del país, iniciando con las aulas de 40 de los 58 condados de California.

Así, el pensamiento positivo, una ideología o terapia que ganó notoriedad, dio pie a los manuales de autoayuda, un mercado de miles de millones de dólares en el que personas sin ápice de conocimientos psicológicos, trabajan en la “mente” de otros para “ayudarlos” a superar su “baja autoestima” ¿Hay quienes caen en el engaño? ¡Sí! Y me atrevo a decir que se están convirtiendo en las religiones de nuestro siglo… “No importa que te encuentres con obstáculos o dificultades terribles en tu vida. Lo importante es ver lo bueno que hay en ti y el optimismo que imprimas. Lo bueno llegará. Decretalo. El universo te lo dará” ¿Te suena? Al fin y al cabo, una mentira repetida mil veces… y por supuesto que sí les funciona…

Un ejemplo del fracaso de la reforma educativa para los alumnos estadounidenses lo da el periodista Will Storr, en uno de sus libros tras hablar con los investigadores del equipo californiano, donde involucra a aquel famoso estudio de 1986 que cimentó las teorías en pos de mejorar la autoestima de millones de alumnos, la cual claramente, había sido una estafa con resultados poco concluyentes, con frases como “la asociación entre la autoestima y sus consecuencias esperadas son mixtas, insignificantes o ausentes”. 

Uno de los ejemplos de dicho fraude fue que uno de los investigadores que se negó a firmar el trabajo final, quien afirmó  que el documento sólo era un mero trámite para una revolución pedagógica que ya estaba en marcha. 

Deformaciones del proyecto original 

Por supuesto, los fenómenos asociados a esa potenciación del autoestima en los alumnos de aquellas escuelas, fue comenzar a dar medallas tanto al del primer puesto de una carrera como al del decimocuarto. Otro más los trofeos de participación en clase. En los EE.UU. los profesores de educación física empezaron a eliminar pruebas difíciles como la de escalado de cuerda para no hacer sentir mal a los chicos que durante décadas habían sido incapaces de subirla. Por último, las calificaciones en rojo que incluso se trasladaron a otros países como el nuestro, cambiando de tinta roja a verde la rúbrica o calificación, para evitar traumas en los pupilos. 

Es un hecho que Vasconcellos y compañía, dejaron un legado y es que todo el mundo sin excepción, ¡Era especial de una u otra manera! Quién no ha escuchado el famoso  “Antes de poder amar a otro debes primero amarte a ti mismo” incluso son textos comunes en la literatura psicológica y de autoayuda, aunque Jean Twenge, lucha en contra “de”, ya que menciona que son premisas que ni se decían, ni se daban por hecho antes de la llegada del movimiento por la autoestima. De acuerdo con él, son consejos individualistas e ilusorios, pero muchos creen hoy, que son ciertos.

Los resultados del refuerzo sobreexpuesto del autoestima

Entre 1968 y 2004, en EE.UU. el número de alumnos con expediente de sobresaliente antes de entrar en la universidad, ha pasado del 18% al 48%. Es decir, que el sobresaliente es la nota más común que ha recibido cualquier niño norteamericano, tanto en la escuela pública como en la privada, desde 1997. Aunque atención aquí porque esto NO QUIERE DECIR que los jóvenes hoy día sean más inteligentes o estén más preparados “como dicen los papás” ¿Te hace ruido? Tan sólo recuerda cuando los mayores mencionan que ahora las personas están más preparadas y peor aún, que son más inteligentes, pero… ¿Qué pasa cuando llega el nuevo recién egresado con honores de una de las mejores universidades del país a la oficina y no sabe nada? ¿Te identificas? Por desgracia nos enfrentamos a que las pruebas de selectividad en la nación vecina son las más bajas de la última década y por ende, nuestro país que en su loca carrera de las escuelas por ganar más “alumnos/clientes” y emular la educación del país,  incentivan a los propios con méritos irreales. ¡Es una realidad, están afectando en todos los sectores con sus alumnos falsos “genios”!, con 36 años de abandono escolar que sólo ha caído un 5%.

Para sumergirnos más en el tema, los estudios posteriores al que se basaron todas estas hipótesis que al repetirlas se dieron por verdaderas, California mostraba que ciertas conductas criminales y riesgos de sufrir altos niveles de agresiones físicas estaban vinculados a personas de baja autoestima. Aunque posteriormente el sentimiento de inferioridad puede deberse precisamente a esos problemas que arrastran, no como una consecuencia de ello, aunque se contrapuntea con la realidad de que existe un subgrupo de individuos con mucho amor propio (específicamente aquellos cuya autoestima es inestable) que tienen mayor riesgo de acabar realizando agresiones físicas ¿Les suena al abusivo de la clase, al que premian de todo? Como se sabe, uno de los rasgos más comunes entre los psicópatas es el narcisismo. 

También, debemos tomar en cuenta que son las peores personas a la hora de encajar las críticas. En pruebas controladas, demuestran protestar ante evaluaciones negativas de su trabajo con más resistencia, respondiendo a sus evaluadores en un tono más alto, que los participantes con un autoestima baja o media.

Nuestra estabilidad emocional, nuestras posibilidades de ser felices, dependen fuertemente de que seamos capaces de interpretar la realidad sin distorsiones y los millennials dan la razón de ello, al ser la primera generación de niños criados bajo la primicia de la ideología de la autoestima y con tristeza estamos viendo que corren más riesgo de sentirse “entitled”, en posesión de unos derechos o privilegios que no se reflejan a sus bajas aptitudes, y que la autopercepción de ellos y para ellos, les provocan heridas.

La realidad 

El narcisismo es un rasgo que ha permanecido alto de igual manera en todas las generaciones desde el inicio de la historia del hombre, basta ver las rupestres retratando lo que a sus ojos y habilidades, les inspiraba. Ni hablar de las figurillas de barro o las pinturas que la realeza se mandaba a hacer para el deleite del ego.

Egocéntricos e individualistas

Desde los años ’90 va en aumento el número de jóvenes que se identifican con ser únicos, raros, irrepetibles, especiales; tanto, que hasta se aíslan de las sociedad con tal de que los demás los identifiquemos como tal, esto no es sorpresa. Por desgracia, si estás criando a un hijo que no es responsable de sus fracasos, ya sabes que el entorno académico de progreso constante con premios, es parte del problema y también, tiene que ver con las expectativas reales que tienes de él y a su vez, las que él tiene de sí mismo, pero ¡Cuidado! Este es un mal epidémico que está en nuestras manos solucionar, antes de que sea demasiado tarde. 

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