¿Qué es flexitarianismo?

De hecho, en el mismo término se puede observar que se compone de dos palabras: “flexible” y “vegetariano”.

-¿Pues no que eras vegetariano?, preguntó, un tanto sarcástico, a su amigo que en ese instante se comía una orden de tacos al pastor.

La respuesta no se hizo esperar: “Sí, sí soy vegetariano, pero de vez en cuando me saboreo algún antojito como éste”.

Y efectivamente, hay miles -si no millones- que están en ese “status”, es decir, son vegetarianos, pero también consumen, de vez en cuando, aquellos productos que pretendieron dejar, empero que optaron por no olvidarlos por completo. Así, surgió el término ‘Flexitarianismo’.  

Hay quienes señalan que el consumir productos cárnicos, leche o sus derivados, pero que practican, paralelamente, el vegetarianismo, no deben ser considerados veganos, puesto que existen reglas o normas que no deben ser rotas o tener excepciones. En síntesis, lo que se quiere decir: “se es o no se es”.

Empero mientras se determina quién o quiénes tienen razón, el ‘flexitarianismo” es una corriente que tiene sus seguidores. De hecho, en el mismo término se puede observar que se compone de dos palabras: “flexible” y “vegetariano”.

Es, digamos, como un término medio, aunque inclinándose un poco más al vegetarianismo, porque el flexitariano si bien es cierto que trata de llevar su dieta alimenticia a base de verduras, frutas y compuestos, también se da sus “escapadas” comiendo carnes en pequeñas cantidades y en forma ocasional.

Sabe que al consumir carnes y pescados ya no lo hace ser un vegetariano al ciento por ciento, pero probablemente no sea por decisión propia o porque los “tacos al pastor” o el “pescado frito” lo vencieron, sino porque médicamente le recomendaron ingerir leche, carne, huevos, aunque fuera en forma ocasional, con el fin de lograr las proteínas indispensable para el óptimo funcionamiento de su organismo y no caer en desequilibrios que podrían derivar en una situación grave.

Los flexitarianos argumentan que su dieta es más vegetariana que carnívora, es decir, que cuando consumen leche, huevo o carnes –rojas, de cerdo, de aves o pescado- lo hacen en raciones muy moderadas, que van de los 50 a los 80 gramos, y no en grandes cantidades como anteriormente lo hacían.

Aunado a esto, está el punto del cambio climático. ¿Que qué tiene que ver esto con la comida vegetariana? Mucho, es la respuesta. Lo que se vive hoy con el cambio climático, la contaminación y la escasez de agua en todo el planeta tiene mucho que ver con nuestra forma de consumir nuestros alimentos.

Antes de la mitad de este siglo la humanidad deberá de resolver, al menos en gran medida, esos tres problemas y aplicar la corriente flexitariana, es decir, una nueva forma de alimentarnos, una combinación de los alimentos, que no contenga los radicalismos: ni tradicional ni vegana, sino ‘flexitariana’.

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